Rosácea

Rosácea:

 

La rosácea es una enfermedad de la piel que involucra una gran cantidad de manifestaciones clínicas, pero que puede resumirse en dos características fundamentales: el eritema y la inflamación papulopustular facial. Otros hallazgos que pueden ser encontrados son las telangectasias (pequeñas vasos en forma de araña), edema facial y lesiones oculares.

Es una patología cuya definición ha cambiado mucho a través del tiempo. De hecho, en el pasado se le conocía como “acné rosácea”, un subtipo del acné común. Sin embargo, hoy en día sabemos que la rosácea es una enfermedad independiente, con una predilección especial por la cara y la nariz, así como por los ojos.

Es relativamente frecuente, especialmente en países donde predomina la etnia blanca, alcanzando una prevalencia de hasta el 22%.

La razón es simple: esta enfermedad está fuertemente vinculada a la exposición solar, y -lamentablemente- las personas de tez blanca son más sensibles al sol que las personas con mayor bronceado natural. Aun así, otras estadísticas importantes afirman que la mayoría de los pacientes son hombres que se encuentran entre los 30-50 años, por lo que la edad y el sexo también podrían ser relevantes.

¿Cómo se origina la Rosácea?

Si bien existen muchas teorías sobre los mecanismos fisiopatológicos detrás del desarrollo de esta enfermedad, lo cierto es que no hay conocimiento certero del modo en el que se origina. Lo más probable es que haya muchos factores que colisionan y asumen la responsabilidad de la aparición de la rosácea.

Estos son conocidos como los ‘factores de riesgo’, los cuales se acompañan de ciertos episodios desencadenantes que terminan iniciando la rosácea. Entre ellos encontramos:

  • Factores Hereditarios: la genética está muy vinculada, hasta un 25% de los pacientes tienen al menos un familiar con rosácea en su árbol genealógico. Aun así, no se ha identificado ningún gen específico como causante de esta relación.
  • Luz ultravioleta: sin duda, la exposición prolongada a la luz solar es uno de los factores más relevantes. Se encuentran en especial riesgo aquellas personas con trabajos al aire libre.
  • Color de piel: hay varios tipos de piel, según la clasificación de Fitzpatrick. Las más afectadas, son aquellos tonos 1-2 (personas de tez blanca) en vez de aquellas más alejadas3-5, como en las personas de tez negra.
  • Edad y Sexo: Tal como lo mencionamos antes, los hombres entre 30 y 50 años son los afectados más frecuentemente.

Si bien no hace falta que todos estén presentes para que se origine, lo más probable es que exista al menos más de uno. Aun así, siempre será necesario que exista un “desencadenante” que actúe como la gota que derrama el vaso y de paso a la aparición de la enfermedad propiamente dicha.

Los desencadenantes de la Rosácea

Hay muchos, de hecho, dependiendo del estadio clínico pudiesen ser distintos. Por ejemplo, en fases iniciales de la rosácea puede que algunas células de nuestra sangre, como los linfocitos, que se encargan de defendernos penetren e infiltren el tejido intersticial de la cara, para internar eliminar un microorganismo muy implicado en la aparición de rosácea:  el Demodex.

La colonización por algunos organismos, como el Estafilococo, la Clamidia y el Demodex; pudiesen tomar parte importante en el curso de la enfermedad. Sin embargo, en muchas ocasiones estos se han aislado en la piel sin que produzcan alguna enfermedad.

Por esto importa tanto los factores de riesgo asociados. Sólo cuando se unen todos estos, se crea el ecosistema perfecto para el desarrollo de la rosácea.  

Hablamos de que trastornos genéticos que crean una predisposición, aunados a factores ambientales y particulares (como la exposición solar), que se unen a un microorganismo desencadenante.

Clasificación Clínica – ¿Cómo sé que tengo rosácea?

La única persona que en verdad puede responder esa pregunta es su dermatólogo, existe una clasificación clínica utilizada para la rosácea . Hay varios tipos y dependen de la gravedad y los órganos que haya afectado.

  • Rosácea Eritematotelangectásica

Esta es quizás la más leve de todas. En este caso, lo más resaltante es el enrojecimiento facial el cual va incrementando gradualmente. Normalmente tiene predominio sobre la región central de la cara, sin embargo, puede afectar casi cualquier sitio, inclusive más allá de la cara pudiendo aparecer en el cuello, las orejas, etc.

A medida que va progresando, empiezan a aparecer telangectasias o “arañas vasculares”. Estos son pequeños vasos sanguíneos que protruyen y se hacen más evidentes. Muchos pacientes sienten ardor o escozor en su cara, lo cual es muy molesto e interfiere con su vida diaria.

  • Rosácea Papulopustular

Este tipo de rosácea se confunde mucho con el acné, dado que también existen lesiones muy similares. Se trata de las famosas “espinillas” o comedones cerrados, con muchas pápulas rojas y pústulas, pequeñas vesículas llenas de pus.

Normalmente se encuentran ubicadas en las mejillas y la región central, con un gran eritema perilesional acompañado de placas inflamatorias que pueden llegar a ser graves y muy molestas. Además, las pústulas pueden unirse y formar nódulos o quistes que complican la situación.

La buena noticia es que estas lesiones suelen resolverse (después del tratamiento) sin ningún tipo de secuela, aunque pudiese quedar una especie de eritema inflamatorio posterior a la desaparición. Aún así es importante tratarlas adecuadamente para evitar secuelas.

  • Rosácea Fimatosa

La rosácea también tiene una variante capaz de crear lesiones deformantes, se trata de la presentación fimatosa. Lo más frecuente es que sea la nariz la afectada, en una variante conocida como rinofima. Como parte de la rosácea, esta pudiera aparecer por sí sola o progresar desde una rosácea papulopustular.

Esta es quizás una de las más molestas y difíciles de revertir. La nariz se engrosa y se deforma, creando una superficie irregular y aumentando de tamaño. 

A pesar de que no se asocia al dolor o a una sensación importante de incomodidad, es muy antiestético para el paciente, y puede que perciba la nariz muy grasosa e inclusive maloliente, producto de las mismas secreciones de las glándulas a ese nivel.

  • Rosácea Ocular

Lo más frecuente es que estos pacientes se quejen de la sequedad ocular o que refieran sentir como que si tuvieran algún cuerpo extraño atrapado en los párpados. Posteriormente empieza el escozor y el ardor, pero lo más importante es el compromiso de los párpados y las glándulas en ellos.

Además, como una conjuntivitis común, pudiese existir enrojecimiento, fotofobia y visión borrosa. Sin embargo, en algunos casos puede progresar a otros estados de mayor complicación como la queratitis y un subtipo de conjuntivitis fibrosa.

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Tratamiento de la rosácea:

El tratamiento de la rosácea ha cambiado mucho en los últimos 20 años. No sólo se conocen nuevas terapias y fármacos disponibles, sino que los mismos datos que aporta la patogenia y el desarrollo de la enfermedad han colaborado a crear nuevas rutas en el tratamiento.

Aun así: primero lo primero. Hay medidas que deben preceder a la terapia formal y estas son las famosas medidas generales. Parecerá que se trata sólo de un complemento del tratamiento, pero no; la verdad es una porción crucial del mismo, que todo paciente diagnosticado debería seguir. Dentro de estas medidas se encuentran:

  1. Protector solar: esta es una medida muy relevante para aquellos de piel clara. Es Importante que sean protectores contra rayos ultravioleta A y B, además que sean de un factor 50 en adelante. Del mismo modo, pudiesen utilizarse cremas bloqueadoras inorgánicas con óxido de zinc o dióxido de carbono.
  2. Lavar la cara: hay agentes bacterianos implicados en el desarrollo de la enfermedad, por lo que también es importante una adecuada higiene. Sin embargo, use jabones de pH neutro que no sean agresivos ya que las pieles con rosácea son muy sensibles.
  3. Cosméticos: evite aquellos que son resistente al agua o que por una u otra razón son difíciles de remover. Prefiera los que son solubles en agua y que contengan pigmentos verdosos, de este modo podrá contrarrestar el color rojo de la Rosácea.
  4. Evite aplicarse cualquier cosa sobre su cara que contenga alcohol o alguna sustancia mentolada o similar al mentol. Del mismo modo, evite aquellas con demasiada fragancia.
  5. Ambiente: Evite cualquier sitio que pueda ser demasiado caliente o que pueda resecar su piel. Dentro de estos están las saunas, zonas calurosas, calentadores, etc. Aprenda a controlar la temperatura en su casa y en su sitio de trabajo.
  6. Hidratación: las cremas hidratantes son claves, sin embargo, no puede usar cualquiera. Debe buscar aquellas que estén libres de esencias y colores artificiales, las más naturales posibles. Del mismo modo, evite las que contengan corticoides.
  7. Comida: Cualquier cosa que provoque el enrojecimiento de la piel, debe ser evitada. Ejemplos típicos son los productos picantes, las bebidas alcohólicas, algunas drogas, etc. Recuerde que lo que buscamos es suprimir el eritema facial que se produce por excesiva vasodilatación.
  8. Evite cualquier loción o tónico para su rostro, a menos que le sea indicado por el especialista. La mayoría pudieran contener químicos que harían bien, de ser una situación normal, no en la rosácea.
  9. Acuda con su dermatólogo de confianza para la supervisión frecuente de su patología, recuerde cada caso es particular y que  solo el especialista puede determinar qué es bueno y qué no para usted.

Con todo eso en mente, y conociendo su importancia, podemos pasar al resto del tratamiento. A medida que avanzan los descubrimientos y la síntesis de nuevos compuestos, la terapia sobre la rosácea ha evolucionado bastante. Por esta razón existe más de uno e incluso dependerá de la fase o el tipo de rosácea del que usted padezca.

Tratamiento Médico

Para hacerlo más didáctico y que usted pueda centrarse en las cosas que le interesan, lo dividiremos según la presentación clínica y le hablaremos de todos los tratamientos disponibles. Aun así, vale destacar que es su dermatólogo quien decidirá cuál será el utilizado en su caso.

  • Rosácea Eritematotelangectásica

Lo más frecuente es que el tratamiento inicie con mucho énfasis sobre las medidas generales. Evitar los rayos ultravioleta al mismo tiempo que se utiliza el protector solar son, sin duda, dos medidas fundamentales para sobrellevar esta enfermedad.

Además, se puede tratar el eritema facial con algunos alfa agonistas, como la brimonidine o el oxymetazoline. Estos fármacos contraen los vasos sanguíneos para disminuir su calibre, de ese modo habrá menos sangre circulando sobre la superficie de la piel y observaremos mucho menos enrojecimiento, hay que tener en cuenta que su efecto es  temporal , durando sólo unas horas.

Lo más indicado y efectivo para mejorar el eritema y ardor facial es la terapia laser (personalizada de acuerdo con las condiciones y el paciente) para controlar el eritema facial y estabilizar el brote del mismo. Aunque es efectiva, puede reaparecer a los años.

Por último, podría valerse de beta bloqueantes (que disminuyan el ritmo cardiaco) y de la toxina botulínica, pero nada es definitivo.

  • Rosácea Papulopustular

Esta es la más similar al acné. Las primeras medidas también incluyen parte de las generales, aún así, como estas son lesiones inflamatorias hace falta aplicar otros agentes tópicos como el metronidazol al 0,75% en gel o crema, la ivermectina, el sulfaetamida al 10% y el sulfuro al 5%. De todos modos, como siempre, la decisión la tendrá su especialista.

Es importante que se usen cremas hidratantes en conjunto con los agentes tópicos. Es probable que el tratamiento se prolongue durante al menos 3-4 meses. De igual modo, pueden usarse los alfa-agonistas antes mencionados.

En un siguiente escalón, pueden agregarse terapias antibióticas especiales dependiendo de la resistencia de la enfermedad. Además, si hace falta, pueden usarse otros tratamientos endovenosos especiales, dependiendo de la gravedad y resistencia de esta.

Por último, para casos resistentes, se emplea isotretinoína, un derivado de la vitamina A con alta efectividad.

  • Rosácea Fimatosa

El tratamiento en este caso es mixto. Debe iniciarse como si fuera una rosácea papulopustular, sin embargo, lo más probable es que su especialista empiece a aplicar productos químicos para hacer un peeling sobre la región afectada (normalmente la nariz).

La meta en este caso es abolir los distintos vasos sanguíneos que tienen vida en esa región, así como mejorar el estado de la piel. De fallar, puede pautarse la isotretinoína durante 2-6 meses,con un buen porcentaje de efectividad.

  • Rosácea Ocular

En la dermatología hay ciertas enfermedades que se relacionan con el sistema ocular, una de ellas es la rosácea. Este es un apartado especial para el oftalmólogo; sin embargo, demos algunas recomendaciones:

  • Limpieza e higiene: inicialmente, lo más importante es que mantenga la higiene ocular, al menos para los pacientes en fases tempranas. Puede utilizar champú para bebes en agua tibia y aplicarlo. También pueden usarse compresas calientes para limpiar las zonas afectadas.
  • Lágrimas artificiales: los lubricantes oculares son fundamentales en cualquier etapa de la rosácea ocular.
  • Masajes: sobre las glándulas de meibomio (las afectadas), pueden aplicarse suaves masajes durante la limpieza.
  • Tópicos: es probable que su oftalmólogo le indique algunas gotas, como el metronidazol en gel. Vigile que lo esté tolerando bien (no lo irrite) y recuerde aplicarlo siempre.
  • Suplementos: parece que el omega-3 tiene un efecto especial en la rosácea ocular. Por tanto, quizás le beneficie consumir una tableta diaria.

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